Matarratas ya a la venta.

“Matarratas” de Alejandro Arís ya lo puedes encontrar en tu librería. Aquí tienes un fragmento:

Al recorrido explorador por la ciudad de Barcelona contribuye la figura intelectual y enigmática del suizo Hans Pedrosa. Hans es un enamorado de Gaudí y aprovecha la visita a la capital para reencontrarse con su arte. La intensidad con la que el suizo recrea sus conocimientos de arquitectura y de música clásica seduce a la joven pareja de médicos. Con el pretexto de una invitación a un concierto de la Novena Sinfonía de Beethoven en el Palau de la Música Catalana, la historia del auditorio se exhibe con todo su atractivo. Alejandro Arís armoniza en esta novela sus dos pasiones – la medicina y la historia del arte – con una excelencia en la aportación de datos, prueba de su magnífica documentación.

El Palau de la Música Catalana es uno de los edificios más emblemáticos de la Barcelona modernista. Fue proyectado por el arquitecto Luis Domenech y Montaner e inaugurado en 1908. Era la sede del Orfeó Català, entidad coral fundada unos años antes con el fin de ofrecer una alternativa pacificadora a las tensiones de la sociedad catalana de fin de siglo. El encuentro del Orfeó con el arquitecto no puede ser más productivo. Éste, politicamente afín a las ideas de aquel, construye una sala de conciertos con la típica estructura de “caja de zapatos” (un paralelepípedo de 20 x 20 x 40 metros) pero lo adorna con tal profusión de alegorías catalanistas y musicales que no existe en el Palau un sólo centímetro cuadrado sin ornato. En esto radica su belleza, lejos de la frialdad de las modernas salas de concierto. Si a ello se añade que ambos laterales del paralelepípedo están flanquedos por vidrieras polícromas y una enorme claraboya protruye del techo resulta que, la caja de zapatos deviene una caja de cristal.

¿Y qué clase de códigos personales destilan las páginas de Matarratas? La  vertiginosa actividad que impera en la sala de Urgencias del Hospital del Vallés no interrumpe el ritmo de las relaciones entre colegas. La anestesista Elena Losada debe compartir quirófano y miradas de reprobación con su ex amante Jaime Cervera.

Elena protagoniza con vehemencia las escenas de sexo de la novela:

Marchaban los tres por la orilla del mar en dirección al club cuando Elena notó  que le acariciaban la nalga izquierda. Se volvió  hacia Carlos. Con una mano cogía la suya, en la otra llevaba sus zapatillas. No podía ser él. Muy despacio, volvió su cabeza hacia Claude, quien le miraba y sonreía mostrando su mirífica dentadura.

¡Aquel atractivo francés le estaba tocando el culo! Incapaz de reaccionar, prosiguió su camino mientras Carlos, totalmente ajeno a lo que ocurría a su derecha, continuaba asiendo su mano. ¡Menuda situación! pensó. Claude prosiguió con sus caricias, sin reprimirse lo más mínimo. Elena se dejó tocar mientras su imaginación se desbocaba. Allí estaba, en una playa paradisíaca, paseando con su compañero a la luz de la luna, mientras otro hombre le acariciaba el trasero. Era lo más cerca que nunca había estado de un trío.

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1 comentario

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Una Respuesta a Matarratas ya a la venta.

  1. alfonso

    Está bien, está bien…

    – El comentario es por las últimas líneas en bastardilla, las de la orilla del mar

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