Marcos, médico especialista en cirugía general, celebra con su pareja Paula, hematóloga e investigadora, su plaza en el Hospital de Especialidades del Vallés, donde trabajarán juntos. Jaime Cervera, cirujano del mismo hospital, con una veteranía tan afamada como su misma arrogancia, será el encargado de tutelar al nuevo facultativo. El cirujano se encarga de ilustrar a su discípulo con intervenciones sembradas de talento. Envalentonado por una colección de éxitos a sus espaldas, Cervera reparte entre su equipo médico dosis continuas de insolencia y altivez; si bien, sus presuntuosos diagnósticos se convierten en un continuo magisterio para todo el Hospital. Marcos admira a su tutor pero abomina de su carácter.
Un ejemplo del cinismo del doctor Cervera:
- Su esposo está muy bien. Le daremos de alta muy pronto – dijo Jaime a la mujer que le esperaba en el pasillo
La mujer le cogió de las manos.
– Doctor Cervera, no sabe lo agradecida que estoy. No sé cómo pagarle lo que usted ha hecho por mi marido – dijo casi sollozando.
– Señora, desde que los fenicios inventaron el dinero, este problema está resuelto – contestó Jaime.
Por su parte, Héctor Barboza junior viaja a Barcelona para llevar a cabo una operación liderada por uno de los más poderosos narcotraficantes colombianos.
La Ciudad Condal se convierte en un quirófano de intrigas profesionales y personales sacudida por un ritmo tan excitante como el que requiere la misma sala de intervenciones.
Alejandro Arís esculpe en su segundo thriller médico una obra que desborda inteligentes lecciones tanto en el campo de la medicina como en el del arte.
"Matarratas" El crímen perfecto existe.